Primer día de gimnasio: 7 consejos sobre qué hacer (y qué no)

Snap Fitness

Si estás pensando en apuntarte al gimnasio o ya lo has hecho pero todavía no te has armado de valor para ir, te interesará saber qué cosas debes hacer y cuáles no.

A mucha gente le da vergüenza o pereza ese primer día de gimnasio pero con nuestros consejos se te hará mucho menos cuesta arriba.

Antes de apuntarte al gimnasio...

Si aún te encuentras en la fase de buscar gimnasio, póntelo fácil.

Elige un gimnasio que esté cerca de tu casa o trabajo, de manera que no pierdas mucho tiempo durante el camino de ida y vuelta, una de las principales causas de abandono.

Encuentra uno con horario flexible y que se adapte a tu rutina. Un gimnasio 24 horas como Snap Fitness te permite entrenar a cualquier hora del día y cualquier día de la semana, algo que se agradece.

¿Cómo ir vestido el primer día de gimnasio?

Una de las principales dudas a la hora de acudir al gym por primera vez es qué ropa ponerse.

Te recomendamos que no abuses de los complementos para no dar el cante, ya que a alguien con cinta, muñequeras, gorra y auriculares estéreo solo le falta el cartel de novato.

Usa ropa cómoda y de deporte que te permita realizar todos los movimientos sin impedimentos.

Mucha gente incluso se pone ropa vieja que deje a la vista sus músculos para ver cómo se contraen al realizar el ejercicio.

Si usarás las máquinas de footing o realizarás actividades que implican mucho movimiento, te recomendamos hacer un esfuerzo en comprar unas buenas zapatillas de deporte.

¿Qué debo llevar al gimnasio?

Dependiendo de las facilidades que dé cada centro deportivo puede que necesites llevar más o menos cosas.

Una toalla pequeña para no dejar el sudor allá donde vayas y una botella de agua para hidratarte constantemente son cosas fundamentales.

Mucha gente también va acompañada de su reproductor de música. Si vas a usar las manos en tu entrenamiento, protégete con unos guantes.

En cuanto a la ducha, no olvides una toalla, unas chanclas (importantísimas para evitar infecciones de hongos) y jabón.

Pregunta a los monitores

Antes de empezar a usar las máquinas que veas libres sin ningún tipo de sentido, acércate al entrenador de la sala y pídele consejo sin vergüenza.

Piensa que están acostumbrados a ver gente nueva y de estados físicos muy diferentes, de manera que acudir a ellos es algo NORMAL.

El instructor te ayudará a diseñar un plan de ejercicios eficaz para que veas resultados en poco tiempo y, todavía más importante, te enseñará  a hacerlos.

Si no sabes cómo usar las máquinas, las mancuernas, las barras y el resto del material de la sala puede que tu esfuerzo sea ineficiente y te estás arriesgando a sufrir una lesión.

Incluso puedes pedir consejo sobre qué dieta debes seguir o qué comer antes y después de ir al gym.

Prueba una actividad dirigida

Si eres de los que no van gimnasio por pereza, te recomendamos que pruebes una clase dirigida.

Las hay de muchos tipos y se enfocan a finalidades distintas, además de hacerse muy divertidas y amenas.

Aunque sea tu primer día, el monitor se encargará de explicar paso a paso cómo realizar cada movimiento.

El primer día de gimnasio empieza suave

Lo peor que puedes hacer si nunca has ido al gimnasio es tomarte el primer día como si fuese el último.

Hacer muchas repeticiones, levantar demasiado peso o seguir una clase intensa hasta que no puedas más son errores comunes que provocarán que el día siguiente no te puedas ni mover por culpa de las agujetas.

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Si hablas con el monitor de la sala antes de ponerte manos a la obra tendrá en cuenta que es tu primera vez y evitará que te pases.

Recuerda que por mucho que entrenes fuerte un día, lo importante es la constancia.

Calienta y estira

Para evitar lesiones, rendir al máximo y facilitar una recuperación libre de agujetas, calienta antes de realizar un ejercicio y estira al terminar el entrenamiento.

Puedes preguntar también al monitor de la sala cómo estirar los músculos que has trabajado.

No caigas en el error de pensar que a ti no te va a pasar nada por no calentar ni estirar porque lo vas a lamentar cuando te pase.